Leo, mi amigo que escucha sin interrumpirme, probablemente se aburra cuando le hablo porque se entretiene con una mosca y nunca mejor dicho, pero siempre está ahí, siempre presente para lo bueno, brincando y ladrando, y para lo malo, acercándose cauteloso y tanteando la situación.
Siempre feliz, imparable, incansable, siempre alerta, algo brutote pero noble como él solo, lo quiero como lo que es, mi mascota, mi compañía, mi amigo en silencio.